LA PALABRA UNA ARMA LETAL
La palabra un donde que todos los seres humanos tenemos la una gran habilidad ser un oredor o un democratico que convence a grandes masas de personas solo con la palabra como en años aiguos la gente decia que la palabra muchas de las veces era como quedarse algo enpeñado la democracia de la palabra es todo en realidad la palabra es un don que no todos lo sabemos utilizar de buena manera en realidad un gran hombre la citar con un don majestuoso de la palabra es demostenes la verdad hay que tomar en cuenta que el era gabo de nacimiento pero la verdad el puesto una piedritas debajo de su lengua en las orilla del mar mediterraneo aprendio a orar teniendo una gran acojida por la gente en el parque central de Atenas la verdad esa gran atracion de masa tiene una gran acdojida dejando nos llevar con el que tiene este poder .
Paolo Collado nos dice : "Desde bien pequeños se nos enseña a pensar que dos de los pilares fundamentales de nuestra sociedad son tan necesarios como el aire o el agua. Es muy cierto que en España los hemos empezado a disfrutar desde hace relativamente poco y es normal que las generaciones nacidas durante el franquismo vean en la democracia parlamentaria y el capitalismo dos logros que bajo ningún concepto deben ser tocados ni cuestionados en el futuro.
Sin duda este artículo, por el momento en el que se escribe, es un acto de ventajismo y oportunismo, pero, aunque pudiese volver al pasado, la moralidad con la que he sido educado me hubiese impedido criticar al sistema democrático que tenemos en nuestro país. Ahora parece que poco a poco la gente empieza a abrir los ojos; aunque aún lo hacemos dubitativos y temerosos, siendo muy cautos al criticar al sistema imperante. Ese sistema que conocemos como democracia. Criticar a la democracia parece un acto de tiranía en sí mismo. Es un tema tabú tan moderno como innecesario y contraproducente."
Comencemos por presentar los dos modelos de democracia posibles según Chomsky:
“Uno es el que nos lleva a afirmar que, en una sociedad democrática, la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares y los medios de información son libres e imparciales”.“Una idea alternativa de democracia es la de que NO debe permitirse que la gente se haga cargo de sus propios asuntos y los medios de información deben estar fuerte y rígidamente controlados”.
(Una idea alternativa y altamente familiar).
Una vez ubicados, descubrimos de la mano de Chomsky que, ya durante la Primera Guerra Mundial, se utilizaron técnicas de PROPAGANDA bien estudiadas por la Comisión Creel – comisión de propaganda gubernamental - para transformar lo que había sido una población pacífica, contraria a la participación de EE.UU. en el conflicto europeo, en “una sociedad histérica y belicista que quería ir a la guerra y destruir todo lo que oliera a alemán”.
Así, intelectuales del círculo de John Dewey se mostraban orgullosos por haber demostrado que una élite reducida era capaz de,
“convencer a una población reticente de que había que ir a una guerra mediante el sistema de aterrorizarla y suscitar en ella un fanatismo patriotero”.
Esta élite, y sólo una élite reducida, - según la teoría de Walter Lippmann, decano de los periodistas americanos y analista político (1889-1974) - “puede entender cuáles son los intereses comunes, qué es lo que nos conviene a todos”. Y, mediante técnicas de propaganda, “fabricar consenso para producir en la población la aceptación de algo inicialmente no deseado”.
Según Lippmann, en una democracia con un funcionamiento adecuado, hay distintas clases de ciudadanos.
En primer lugar,
“los ciudadanos que asumen algún papel activo en cuestiones generales relativas al gobierno y la administración”: los que “analizan, toman decisiones, ejecutan , controlan y dirigen los procesos”: la élite reducida.
Y, lo que da en llamar “el rebaño desconcertado”. Del que afirma “hay que protegerse cuando brama y pisotea”.
Es decir, la mayoría de la población cuya función se limita a ser meros “espectadores en vez de miembros participantes de forma activa”. Se les permite decir “queremos que seas nuestro líder”, porque “estamos en una democracia y no en un estado totalitario”.
Y, una vez dicho esto,
“se espera de ellos que se apoltronen y se conviertan en espectadores”.“Por ello - continúa explicando Chomsky al respecto de las teorías de Lippmann - necesitamos algo que sirva para domesticar al rebaño perplejo: la fabricación de consenso”.
La clase especializada, al servicio de la gente que tiene el poder real, ha de ser adoctrinada. El resto del rebaño, distraído.
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